La cápsula de carga Progress MS-35 llega a la Estación Espacial
Internacional
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Tal y como estaba previsto la cápsula de carga Progress MS-35 se acoplaba
de forma automática hace unos minutos *al módulo Poisk* de la Estación
Espacial...
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jueves, 5 de enero de 2012
jueves, 11 de agosto de 2011
Sentado en un Rincon
Sentado en un rincón de mi vida, viendo pasar a las personas, me di cuenta que mientras yo lloraba por mis heridas pasadas y por el daño que otros me hicieron, el resto del mundo seguía girando.
Que mientras yo me quejaba por mis errores y suspiraba por mis pérdidas, el mundo seguía girando.
Que mientras yo me lamentaba por lo que no pudo ser, por los amores perdidos, por el tiempo desaprovechado, por los viajes sin hacer, por las comidas sin probar, el mundo seguía girando.
Que los demás siguieron su camino, avanzando, creciendo, y yo me quedé sentado, esperando consuelo, alguien que me levantara o tal vez una solución a mis problemas.
Que mientras no podía recordar la última vez que fui feliz sólo por serlo y agradecer la vida que tengo, el resto del mundo seguía girando.
Que la vida me pasaba y yo me perdía oportunidades mientras el mundo seguía girando.
Hasta que un día decidí levantarme y seguir mi propio camino, darle a cada persona y a cada instante su justo valor, sonreír más seguido, abrazar más fuerte y querer con más ganas.
Decide vivir y contarles lo que es estar sentado en un rincón, al margen de tu propia vida mientras el mundo sigue girando.
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12:53 p. m.
¿Que Hacer con la Ratas?
Después la Segunda Guerra Mundial, un joven piloto decidió hacer una peligrosa y larga travesía, utilizando un pequeño avión monomotor. El reto era grande y requería de mucha energía y concentración. Avanzado en su viaje, sus instrumentos comenzaron a comportarse en forma extraña y, al investigar, se dio cuenta que llevaba una rata en el avión, que estaba royendo los cables.
Esto causaba que los instrumentos dieran lecturas incorrectas, lo cual probablemente tendría como consecuencia que el piloto tomara decisiones equivocadas, que, en su posición, serían fatales. En ese instante recordó algo que le había enseñado su instructor:
- Cuando encuentres ratas en tu vuelo, en vez de gastar tu energía y ponerte en peligro peleando con ellas, ¡elévate! Elévate lo que más que puedas, las ratas no resisten la altura.
Algunas veces tenemos pensamientos y emociones que son como esas ratas. Las ratas en la muchas ocasiones sólo son los fantasmas creados por nuestros miedos. Sólo toma distancia del suelo. Tu pasión es la gasolina de tus sueños, úsala para mirar hacia lo que quieres y no te distraigas mirando hacia lo que no quieres.
Recuerda que puedes dirigir tus controles hacia un universo entero de posibilidades. En vez de estar ocupado y preocupado con una rata, siéntete orgulloso de no dejarte sacar de tu rumbo. Piensa que cuando llegues, no querrás recordar que te gastaste la mitad de tu viaje demostrándole a las ratas quién era el piloto. Recordarás, una vez más, como supiste dejar atrás los obstáculos.
Vuela alto, tan alto como tus sueños, y cuando sientas los vientos y los peligros, no mires para abajo, siempre mira hacia arriba, porque ese es el sitio al que perteneces.
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12:46 p. m.
Infidelidad. El Estrés de Ser Tres
Las relaciones de Pareja son algo que a todos nos interesa, puesto que todos tendemos, hemos tenido o tenemos relaciones de pareja, bien sea hombre-mujer, hombre-hombre o mujer-mujer. Todas las reflexiones que puedan salir sobre este tema son de interés general, no solo lo que pueda decir yo al respecto, sino lo que todos podamos aportar.
Es impresionante como el papel del infiel no es tan fácil como muchos podemos pensar; los infieles, hombres y mujeres, viven paranoicos y hacen malabares para ocultar sus huellas.
Entre estos están: Preservativos bien escondidos, limpieza exhaustiva de “huellas”, control de gastos, que no atiendan celulares, reuniones imprevistas, cansancio exagerado. Todo esto forma parte de los ritos cotidianos que debe construir un infiel… si quiere que nada se note, claro.
La vida de un infiel se resume en: “andar de trampa”. Pero cuando hablamos del infiel hablamos tanto de hombres como de mujeres. Contrariamente a lo que el colectivo social piensa, las mujeres también engañan. Ambos sexos tienden alguna vez en su vida a probar el fruto prohibido.
De hecho la palabra casamiento ya augura un mal futuro. Si se la divide en dos, surgen dos nuevas palabras: “casa” y “miento”. Pero este tema no solo involucra a los casados, también los novios o novias pueden ser infieles. La palabra novio posiblemente derive de “nobus” que significa velo de novia. Aquel que se usa para que no se les vea la cara o bien para que vean turbio. Pero como la idea es que lo turbio no se note, los infieles hacen malabares para ocultar sus aventuras también.
Una de las mil excusas son: reuniones de trabajo, descompostura del auto, reuniones con amigos…
Las excusas para cuando la infidelidad se vuelve una adicción van desde una simple reunión laboral hasta un viaje de fin de semana.
La experiencia de aquellos que se dedican a ser infiel cuentan que cuanto más larga y más afianzada es la infidelidad las excusas que se barajan son cada vez más elaboradas. Al principio les alcanza con una escapada fácil de ocultar pero a medida que la relación se va formalizando ya no se conforman y quieren pasar más tiempos juntos. Eso implica mentiras premeditadas.
En relación a la rutina de los infieles estos tienen su propia teoría: los amantes jóvenes suelen tener encuentros más frecuentes. Por el contrario, los más veteranos se ven menos veces.
Según el especialista Mariolino los jóvenes buscan hacerse escapadas en todo momento. En horario laboral, en el almuerzo…cualquier momento es bueno para escaparse. Por semana tienen, mínimo, 2 encuentros. Los más adultos, en general se ven cada 15 días. No tienen tanta intimidad.
Prefieren excusarse con salidas al campo, encuentros con amigos, salidas de juego…algo un poco más relajado.
Sin embargo, no todo es color de rosa, la infidelidad también estresa, como es el caso de fumar mucho, masticar todo el tiempo algo, mirar mil veces para el mismo lado. Vivir de trampa no es tan fácil. Los infieles se vuelven un poco paranoicos.
Los hombres llegan al estacionamiento y en vez de subirse a su auto, se toman un taxi por si los siguen. Las mujeres, caminan y miran cada dos metros para atrás con la idea que su pareja puede estar ahí.
Los principales síntomas y rasgos del infiel son en relación a la disminución de las relaciones sexuales con la pareja oficial, la distracción, discusiones sin sentido, mayor producción en cuestión de imagen, son algunas de los síntomas que se evidencian ante la pareja cuando alguno “se está tirando una cañita al aire”.
Para la licenciada en Psicología Moisín, la inmadurez afectiva, la falta de diálogo en la pareja y la idealización son características del infiel. Sin embargo, aclaró que dentro de estos parámetros cada persona actúa de manera diferente.
En lo que a la idealización se refiere, muchos son los que ven a sus parejas como perfectas, pero cuando esta fantasía cae, buscan afuera aquello que dejó de responder a sus ideales. En este caso, para Moisín, hay que procesar la idealización. Es decir, “entender que la persona que tenemos al lado no es perfecta y que puede ser amada”, explicó la psicóloga.
Para finalizar:
Lo cierto es que el mito popular sostiene que de la muerte y la infidelidad no se salva nadie… por eso, si ya caíste en ser infiel o piensas serlo no seas Desleal…
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12:33 p. m.
. . .
Esta vez no te voy a decir lo mucho que te quiero,
al contrario solo pretendo que lo sepas,
no te diré cosas cursis ni nada por el estilo;
al contrario solo te diré que eres mi amig@
y seguirás siéndolo el resto de mi vida,
que si me equivoque una y mil veces te pido perdón,
que si no supe estar cuando me necesitaste,
me perdones, no fue con intención.
Sabes que eres importante en mi vida,
que sin ti estaría perdid@,
y que desearía estar contigo,
ahí en donde estas ahora, pero creo que estas muy lejos
además de que mis diferentes ocupaciones no me lo permiten,
que desearía tanto poder decirte tantas cosas…
como que… me haces falta, que te extraño
y que no es necesario hacerlo porque lo sabes,
perdóname por no estar ahí,
pero sabes que siempre estaré para ti
hoy aquí quiero que sepas que te necesito
y que quiero que necesites de mi todos los días
al menos así me sentiría un poquito útil.
A pesar de todo
sabes eres la única persona a la que le importe
cuando caí, y a la única a la cual le agradezco
me haya ofrecido su mano y me ayudo a levantarme
la única… que me ofreció su hombro para llorar
la única… que estuvo ahí cuando me sentí morir
me devolviste las ganas de vivir y sentir
te quiero y no te olvido
aunque ya no este ahí contigo
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12:11 p. m.
Deber y Querer
Había una
vieja bicicleta en casa, colgada siempre de un lado en el estrecho patio colindante a la cocina. Uno de mis pasatiempos favoritos era darle vueltas a la rueda delantera para verla girar y girar. Cuando el movimiento amainaba, mi mano se encargaba de hacerlo reanudar, permaneciendo extasiado por eternos minutos contemplando sus revoluciones. Ignoro cuál pudo haber sido el subyugador misterio de las vueltas sin fin de aquel aro oxidado, pero me sentía cautivo de ellas. Ha pasado el tiempo y esa rueda añorada pareciera seguir girando, aunque ya no forma parte de un juego ni soy quien la hace girar. Ahora soy el que gira y gira atrapado entre sus rayos bajo el impulso de una mano invisible, que no es la mía.
vieja bicicleta en casa, colgada siempre de un lado en el estrecho patio colindante a la cocina. Uno de mis pasatiempos favoritos era darle vueltas a la rueda delantera para verla girar y girar. Cuando el movimiento amainaba, mi mano se encargaba de hacerlo reanudar, permaneciendo extasiado por eternos minutos contemplando sus revoluciones. Ignoro cuál pudo haber sido el subyugador misterio de las vueltas sin fin de aquel aro oxidado, pero me sentía cautivo de ellas. Ha pasado el tiempo y esa rueda añorada pareciera seguir girando, aunque ya no forma parte de un juego ni soy quien la hace girar. Ahora soy el que gira y gira atrapado entre sus rayos bajo el impulso de una mano invisible, que no es la mía.Hay una verdad que no se puede rehuir ni aligerar. Muchos de los que estamos disgustados con el mundo y trabajamos sin descanso para reinventar la manera de habitarlo, estamos subidos en el mismo barco y formamos parte de una misma tripulación. Como el destino de la nave es Ítaca, el osado viaje impone obligaciones comunes que no cabe eludir. Pero el camino es fascinante, aleccionador, arriesgado, misterioso, y no existe una sola manera de vivir la travesía o de enfrentarla y aprender de ella. Hay que ayudar a mantener el barco en rumbo y hay que luchar contra los cíclopes, sobre todo con los que se meten en tu alma haciéndote sentir más grande de lo que en verdad eres, pero necesitamos permitirnos a la vez visitar los emporios de Fenicia o a los sabios ancianos de Egipto. No podemos dedicarnos sólo a remar y remar.
Según Kavafis, necesitamos también del nácar y el coral, de todos los asombros de la ruta, pues debemos llegar enriquecidos al destino que buscamos conquistar. El asunto es que no siempre nos parece eso posible y hasta nos sentimos atrapados a veces en un dilema moral. Hay responsabilidades que pesan sobre tus hombros por su gravedad o por la importancia que tienen, hay otras que te agobian por la velocidad que te demandan, hay varias que se sufren porque se suman y se juntan en el tiempo, hay algunas que abruman porque te exigen algo más de lo que puedes dar de ti mismo, y también hay las que doblegan tus espaldas por reunir todas las cualidades anteriores en una sola o en varias tareas a la vez.
Y si todas ellas son de algún modo ineludibles y aportan a tu vida o a la vida de los demás no sólo un beneficio sino el valor del deber cumplido, pero no atraviesan plenamente la zona de tus deseos, puedes agregar un punto más a ese estado sordo de desasosiego que no logras ahuyentar ni en tus periodos de tregua.
Luego, no querrás bajar en ningún puerto, ni desear siquiera el ámbar o el ébano para deleite de tus ojos. Por lo mismo, tampoco creerás correcto ocupar el lugar del ilustrador de la ruta, el del cronista o del narrador de aventuras, ni el del cocinero exquisito, del avizorador de horizontes, del trovador más diestro en las artes del laúd o el de sagaz consejero del capitán. Sentirás que sólo hay un puesto verdadero para llevar la embarcación a la tierra prometida o que sólo hay un sitio disponible para ti. Y no te será fácil descubrir que tan importante como encontrar tu lugar en el trayecto, es aceptar que hay más de uno a la medida de tus dones y tus expectativas.
Al final, quizás ni el aro de mi vieja bici fue un simple objeto de mis juegos infantiles ni yo un juguete inerte de los movimientos apremiantes del aro imaginario de mis compromisos adultos. Porque siempre habrá dinámicas que yo pueda generar desde el corazón y otras a las que deba sumarme con no menos ilusión e intensidad, y en ambos casos con la misma necesidad e igual derecho. Encerrarnos en sólo una de ambas posibilidades puede ser lo que termine empobreciéndonos o dejándonos a merced de la culpa.
Aceptarlo, claro está, tampoco eliminará el conflicto de vivir varias vidas en una y en el mismo cuerpo, como en la canción del pirata de Joaquín Sabina. Pero al menos extinguirá el tormento de sentirnos traicionando a Ulises el día que queramos soltar el remo por un rato, para convertir a Ítaca en una sencilla canción de amor.
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11:38 a. m.
lunes, 14 de febrero de 2011
Amor y Obsesión
El amor no es prisión, ni desconfianza ni dolor, es la unión con fe de dos.
Amar a alguien es una emoción humana capaz de ayudar a reconciliarse con la vida, producir un cambio en la percepción y poder ver todo más bello.
Pero también, el que cree amar, puede volverse posesivo y cruel hasta el punto de poner en peligro la relación.
El falso amor se puede transformar en obsesión en personalidades depresivas que tienden a relacionarse en forma simbiótica.
Necesitan sentirse dueños del otro, como parte de sí mismos, para poder controlarlo y manipularlo y cualquier actitud de independencia es interpretada como falta de amor.
Pero si esa persona no puede crecer ni tener una vida propia, además de perder la oportunidad de desarrollar su potencial, pierde su identidad, enajenando su propia vida para mantener una relación enferma.
Según la teoría psicoanalítica, la personalidad depresiva es el resultado de un trauma en una etapa muy arcaica del desarrollo psicosexual, durante la lactancia, cuando todavía no hay reconocimiento del yo y del no yo.
El trauma es un acontecimiento imposible de controlar que provoca la incapacidad para responder en forma adecuada y que provoca perturbaciones en la organización psíquica.
Esa etapa narcisista en que el pecho materno es vivido como la prolongación o como un espejo de si mismo, tenderá a reiterarse en cada relación afectiva con personas significativas.
El amor obsesivo es un amor neurótico que también se basa en la forma de relación afectiva que se ha vivido con el padre o la madre, cuando no se ha superado ese patrón y se aspira a repetir las exigencias de la infancia en la vida adulta.
Freud sostenía que el hombre posee un irrefrenable deseo instintivo de conquista sexual de todas las mujeres y que sólo la cultura le impide hacerlo. Como consecuencia, todos los hombres son necesariamente celosos unos de otros y éstos celos, así como la competencia con otros hombres, continuará existiendo siempre.
Según esta afirmación se puede inferir que el verdadero amor sería realmente imposible.
La obsesión en el amor se caracteriza por el intento de control de la relación y de la pareja que representa un objeto más de propiedad del sujeto.
La obsesión en el amor no es amor, consiste más bien en tener a alguien seguro para usarlo.
No hay nada peor en el amor que convertirlo en una cárcel por el miedo a perderlo.
La angustia que provoca el miedo a la pérdida es la falta de fe, porque para amar a alguien de verdad hay que tener fe, y para tener fe hay que tener coraje, ser capaz de correr riesgos, estar dispuesto a soportar el dolor y la desilusión como parte de la vida y a comprometerse sin garantías.
El que se obsesiona considera a la seguridad y la tranquilidad como elementos esenciales en la vida, donde las posesiones, tienen primacía, sin darse cuenta que también él es un prisionero.
La fe en la vida y en los otros se adquiere cuando uno mismo es digno de fe.
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A las
2:19 p. m.
Amor Obsesivo
Enfermedad de amor
El amor obsesivo es aquel que se produce cuando el enamorado dedica cada segundo de su vida a la persona que le atrae.
Esto puede ser normal en la etapa del enamoramiento cuando se vive en una especie de euforia e irrealidad pensando todo el día en ese ser considerado maravilloso y único.
Una vez pasado el enamoramiento las emociones se calman y puede suceder que esos sentimientos se transformen en amor o se diluyan tan rápidamente como aparecieron.
Cuando el amor se transforma en obsesión
El amor obsesivo ocurre cuando la etapa del enamoramiento no culmina y por el contrario se acentúa cada vez más llevando a la persona a vivir exclusivamente para ese sentimiento.
Toda su vida gira alrededor de ese amor, no come ni duerme pensando en el otro, está pendiente de cada una de sus miradas, palabras, gestos o movimientos y sufre continuamente el temor a perderlo.
Si este tipo de amor se produce dentro de una relación es posible que la otra persona se sienta agobiada y tarde o temprano termine cortando el vínculo para verse libre de ese acoso enfermizo.
Cuando ese amor no es correspondido
También puede haber amor obsesivo hacia alguien con quien jamás se tuvo ningún vínculo amoroso, la persona que se enamora obsesivamente vivirá pendiente de ese otro con el convencimiento de que algún día será correspondida.
No racionaliza la situación, hasta el más mínimo gesto lo toma como un indicio del interés que logró despertar en el otro y se niega a aceptar que su amor no es correspondido.
En estos casos en lugar de asumir la realidad y tratar de olvidar la persona se obsesiona y centra su vida en el objetivo de conquistar ese amor.
Que hacer ante un amor obsesivo
Quien es objeto de ese tipo de amor por parte de otro debe hablarle con claridad explicarle que no existen sentimientos de su parte y que lo mejor es que intente vivir su vida y buscar otra persona de quien enamorarse.
En muchos casos por lástima o para no herir los sentimientos se alienta en forma consciente o inconsciente las esperanzas del enamorado obsesivo con ambiguedades o dando a entender que tal vez en algun momento pueda darse una relación.
Lo mejor es ser sinceros y cortar de raíz todas las ilusiones, es la mejor forma de ayudar a la persona supuestamente enamorada para que pueda continuar con su vida.
Que hacer cuando se siente amor obsesivo
Si bien dicen que en los sentimientos no se manda existen ciertas formas de controlarlos, lo primero es asumir y aceptar que el amor no se contagia, no basta sentir amor para que otra persona también lo sienta.
El hecho de amar a alguien que no siente lo mismo no establece un vínculo entre ambos, el amor es de una sola parte la otra no siente nada y por duro que parezca esa es la realidad, cuanto antes se comprenda menos sufrimiento habrá.
Si resulta difícil salir de esa situación es conveniente buscar ayuda profesional ya que puede haber un problema de autoestima o de necesidad afectiva y el psicólogo cuenta con técnicas para superar el problema, salir más fortalecidos y seguros de si mismos.
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1:58 p. m.
domingo, 23 de enero de 2011
Trascendencia

Ya va a venir el día, ponte el alma
César Vallejo
Siéntate a esperar, nadie te apura, acomoda tus huesos, engancha tu retina a la ventana, cuelga tu razón en la baranda, relaja tus músculos, trasládate sin prisa hasta la luna y contempla la aurora hasta el atardecer. La vida aún no llega.
Arréglate la oreja, redirige tu mirada, sintoniza tu alma con la madre tierra, guarda tus pensamientos y apaga tu imaginación hasta nuevo aviso, avísale a tu piel que es hora del contacto. Ya va a venir la orden.
Revisa pronto tus apuntes, camina en línea recta, avanza a paso firme, memoriza una a una tus pisadas, tus manos recuperan la tensión, tu mente ya está en trance, tus ojos se han abierto, tus huesos se mueven otra vez. Avanza un poco más, ya se termina.
Recupera tu silla, aplaca tu agitación, devuelve al corazón su neutralidad, apaga esa región de tu cerebro, desparrama tus músculos, recupera la luna y el ensueño o pide al sol que se deje caer de nuevo sobre el horizonte. La vida ya se ha ido.
Lamenta ahora tu destino, abre una rendija a tus anhelos sólo para comprobar que aún siguen allí, suspira por un rato, hazte preguntas, intenta hallar al responsable de este bálsamo perpetuo a la razón. Mejor es que te calmes. Piensa en tu mascota, esa canción te agrada, regresa a la ventana. Ya no están. Nadie te apura.
Las paredes se mueven de repente. Las puertas se abren solas, se sienten las pisadas que llegan hasta ti. Colócate el omóplato derecho, enciende la memoria, estira los dedos y ruégale a tu mente que obligue a tus pies a obedecer. Dónde dejaste tus apuntes. Firmes otra vez. La vida regresó.
Pero se volverá a ir.
¿En dónde nos habíamos quedado?
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10:59 p. m.
La Madurez Invisible

Alguna vez me intrigó lo lento que se siente el avance de los aviones en el aire, como si flotaran en vez de adelantar. Hasta que un amigo me invitó a mirar por la ventanilla y a reparar en que lo que se iba dejando atrás en breves lapsos de tiempo, no eran los postes de luz de una carretera sino cerros y ciudades. Entonces descubrí que se puede caminar por la vida sin mirar el camino y sin darnos cuenta de la cantidad de territorio conquistado con nuestros propios pies. Quedándonos con la sensación, además, de estar suspendidos en un tiempo eterno, sin haber ganado un metro de sabiduría o de felicidad más allá de la edad.
Si pudiéramos conversar con los que fuimos antes, durante nuestro primer amor adolescente, en los desconciertos aurorales de nuestra vida universitaria, en medio de la primera crisis laboral de nuestra vida adulta o en el umbral de las rupturas más dolorosas, podríamos pedirles que nos hagan las preguntas que entonces eran fuente de angustias inabarcables. Acaso nos sorprendería el sentirnos en capacidad de responderlas todas con rotunda facilidad. Y tal vez, nuestros bisoños alter egos sonreirían extrañados ante las interrogantes que nos perturban ahora.
Es que no mirar el camino es no sólo perderse el paisaje y las siempre instructivas incidencias de la ruta, sino instalarse en la ceguera respecto de nuestros propios progresos. Como si la única realidad posible ante nuestros ojos fuese la distancia que nos falta recorrer y el único pensamiento válido el que se enfoca en los destinos a los que nos falta llegar. Si mirar hacia adelante suele tener muchas ventajas, no mirar nunca para atrás tiene siempre sus costos.
Será tal vez porque hemos tenido al lado desde niños a alguien que nos recordaba todo el tiempo lo que no habíamos hecho todavía, será porque hemos vivido siempre al límite entre lo que necesitábamos o deseábamos y lo que no podíamos alcanzar, pero lo cierto es que resulta muy común olvidar lo que fuimos y lo que tuvimos que ganar o perder y construir, enteramente a mano, para ser lo que ahora somos. La consecuencia de esta crónica falta de memoria es una desazón atravesada en la garganta que nos rebaja todo el tiempo la confianza y convierte en ilusión cualquier atisbo de esperanza en llegar más lejos.
No hay en verdad hazaña, grande o pequeña, que se haya emprendido ni alcanzado sin partir de un estado inevitable de insatisfacción. Pero una cosa es la ansiedad e incertidumbre que nace de la ambición por cruzar la línea del horizonte y otra muy distinta esa falsa sensación de estancamiento y desventura que no nos deja inventariar –ni utilizar- los réditos de nuestra propia experiencia, apagando a cada instante el fuego de nuestras aspiraciones.
Algún día se inventará un espejo bastante más completo y útil de los que ahora existen. Uno que sea capaz, por ejemplo, de reflejar con nitidez no sólo las líneas del rostro o de la mano, sino también el puntaje acumulado en el duro oficio de vivir, con bonus incluido. Mientras no esté a la venta, no nos quedará más remedio que hacer el esfuerzo de bucear en nuestro lado oscuro, para recuperar la evidencia, por ahora invisible, de nuestros mejores aprendizajes.
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10:47 p. m.
El Chevrolet que ya No quería Caminar
Me era más o menos frecuente encontrarme, camino a la escuela, con ese añejo y hoy en día invaluable Chevrolet Roadmaster saliendo del mercado, cargado de sacos con verduras hasta el límite de sus fuerzas. Los bultos lo rebalsaban literalmente, pues costales, bolsas y canastas se salían por las ventanas hasta invadir y colmar el techo sin misericordia. El pobre auto caminaba muy despacio y los incontables kilos de yuca, papa, camote y coliflor que llevaba a cuestas, presionaban la carrocería hacia abajo hasta hacerla rozar el suelo. Era un espectáculo curioso y conmovedor, que despertaba en mí una extraña mezcla de risa, asombro y piedad.Más adelante, cuando aprendí las leyes de la física, descubrí por ejemplo que si sobre un cuerpo no actúa ningún otro, este permanecerá indefinidamente moviéndose en línea recta con velocidad constante. Se deduce entonces que, en caso contrario, la velocidad queda afectada y hasta podría cesar el movimiento. Entonces comprendí que lo que le ocurría al pobre Chevrolet de mi infancia, le ocurría también a los barcos y submarinos, a las naves espaciales o a las carretas tiradas por burros: el peso de su carga puede llegar en algún momento a hacerles perder velocidad e incluso a paralizarlos.
En verdad, no es difícil imaginarlo. Cuando el peso que se arrastra supera sus fuerzas, el auto se planta sin contemplaciones, el barco y el submarino se hunden en las profundidades del mar, la nave cae a tierra y el burro se detiene, sin que nada ni nadie pueda volver a moverlo. Allí no hay transacciones que valgan, las invocaciones no funcionan, las promesas, los premios o los castigos tampoco, los ruegos menos. El movimiento simplemente se cancela y punto.
Con los años comprendí que esta sencilla sabiduría de las máquinas y los animales, muy avalada por las leyes newtonianas, no la tenemos los humanos. Acumulamos sobre las espaldas numerosas obligaciones, de respetable peso y volumen, sin preguntarle al cuerpo, a la mente o al corazón hasta dónde pueden cargar con ellas y, lo que es peor, forzándolos a mantener la misma celeridad. Y como el viejo Chevrolet, arrastramos por plazas y calles, con asombroso estoicismo y resignación, voluminosos costales repletos de deberes impostergables, esforzándonos hasta el delirio por no perder el ritmo.
En ocasiones, hacer esto se vuelve inevitable. La necesidad material o las crisis de distinto orden suelen obligar al sobre esfuerzo. Sin embargo, más allá de cualquier circunstancia, a veces convertimos la rutina y el destino de aquel Chevrolet en una (gloriosa) manera de vivir. Ocurre que no toda desmesura en la auto exigencia tiene siempre una motivación objetiva, ni tampoco –muy importante- todo esfuerzo, desesperado o sereno, torpe o sagaz, por aliviar la carga es necesariamente expresión de inconsciencia, indolencia o desamor.
Yo he actuado muchos años como el viejo Chevrolet. Y es por eso que ahora, cada vez que descargo un saco de maíz o me resisto a subir otro de azúcar, aunque sea por hoy, aunque sea hasta la esquina o hasta el próximo lunes, debo luchar contra la culpa y el bochorno o enfrentar reproches, rencores y antipatías. Contra mi antigua costumbre, cada vez que el peso de las obligaciones que cargo con entusiasmo empieza a tirarme hacia abajo y está a punto de derribarme otra vez, suelto alguna. Y asumo, no sin dolor pero con serenidad, todas las consecuencias.
¿Cuál es el límite? Es muy difícil estimarlo. Hay momentos en los que puedes jalar varias sogas al mismo tiempo sin perder el paso. Hay instantes en que apenas puedes con una. La medida no es sólo física, es también espiritual, aunque es el cuerpo generalmente el que te enciende las luces rojas. En el código del viejo Chevrolet, podría ser sólo cuestión de llantas o combustible, pero también el motor, el sistema eléctrico y hasta la resistencia de su estructura metálica, que es una el día de su estreno y otra después de recorrer miles de kilómetros. En cualquier caso, el auto detiene su marcha cuando toca fondo. Nosotros no.
Me gusta lo que hago. Me ilusiona lo que hago. Amo lo que hago. Por estas tres simples razones, quiero seguir haciéndolo por muchos años más. ¿Puedo hacer más de lo que hago? Sí, mucho más, de eso estoy seguro, pero sólo por poco tiempo. Eso no lo sabía antes, lo sé ahora. Por eso espero, confío, ruego, que cada vez que esto no se entienda ni se acepte, me tomen prestado el recuerdo de aquel Chevrolet de mi niñez, repasen la ley de la inercia y el principio fundamental de la dinámica, y apliquen estas nociones a sus propias vidas. Cada vez me convenzo más de que, al menos los de mi generación, tendríamos que aprender a vivir con una cuota menor de realizaciones y una dosis mayor de salud mental, no sólo por el propio bien sino de todo lo que más amamos.
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10:36 p. m.
¿Es Posible Superar un Desamor?

Cuando deja de fluir el amor entre dos personas, no necesariamente de ambas partes, a veces solamente se da en el caso de uno de los dos y se siente la pérdida del interes por hacer cosas en conjunto.Es el final del enamoramiento. El caminar juntos se convierte en algo aburrido y donde no existe interes de crecer ni danzar armoniosamente como parejas.
-¿Cómo superar el desamor?
Para superar el desamor debemos ante todo buscar las razones por las cuales llegamos a ese punto.
No es tan solo querer hacer un cambio de vida ante tu pareja, sino más bien, buscar un punto de reencuentro donde ambos simplemente se conecten.
Muchas veces nos concentramos en ver los fallos del otro y no ver los nuestros.
Pero además de enfocar donde nosotros fallamos es también querer buscar las cosas positivas por las cuales elegimos a esa persona como nuestra pareja.
Hay personas que prefieren tener una posicion muy pasiva esperando que el otro los salve de su desamor y esto es un error, pues es nuestra responsabilidad salvar la relacion o dejarla morir.
¿Por qué es tan común?
Ocurre porque las parejas se estancan y no crecen dentro de la relacion. Veo como dia a dia las parejas se preocupan más de las cosas materiales y del crecimiento laboral y olvidan su crecimiento personal y marital.
Tambien ocurre porque al tener hijos se convierten en excelentes padres pero se olvidan de que son complices del amor y que por lo tanto hay que alimentarlo con pequenos detalles en el dia a dia.
Causas del desamor.
· Cuando deja de existir la comunicacion y simplemente nos decimos las cosas del dia a dia sin expresar nuestras emociones.
· La falta de deseo pues la pareja entiende que simplemente no existe la pasion.
· La rutina y el aburrimiento.
· Cuando dejamos de hacer proyectos en comun.
· El dejar de admirar a nuestra pareja.
-¿En quienes se da más, en hombres o mujeres?
Se da mas frecuente en hombres que en mujeres y esto tiene un componente cultural, en donde al hombre se le permite al momento de sentirse apagado en la relacion buscar fuera de casa lo que necesita.
-¿Cómo puede una persona salir de ese circulo vicioso?
No es un circulo vicioso, es mas bien un desgane, es no ver razon para el cambio y si la persona que siente el desamor no hace el intento de recuperar el amor apagado entonces vemos como la relacion vuelve a caer en un vaiven emocional, donde ambas partes sufren muchisimo y la desmotivacion es mas fuerte de su parte y en su pareja vemos una desesperacion mayor.
-Cuáles son los consejos más saludables para este tipo de casos?
Si estas pasando por el desamor de tu pareja, no es suficiente con querer hacer miles de cambios fisicos en ti, ni querer llevar el romanticismo del inicio de la relacion a su maxima potencia, es mas una cuestion de tu pareja, pues no basta con tu sacrificio, mas bien debes tomar un comportamiento de querer hacer lo necesario para recuperar ese amor, pero nunca debes perderte en el otro ni esperar que esten contigo por culpa o pena o por los anos que han transcurrido juntos.
Si por el contrario eres tu que estas sintiendo el desamor por tu pareja, debes centrarte en determinar que fue lo que causo el desinteres.
No seas juez y parte, recuerda que siempre que existen problemas en una relacion es porque ambos tienen culpa y por lo tanto lo importante es buscar una solucion.
Antes de pensar en el rompimiento debes darte la oportunidad de revivir el amor, si luego de tus intentos sientes que no es posible entonces debes tomar la decision de terminar con la relacion.
-¿Cómo superar el desamor?
Para superar el desamor debemos ante todo buscar las razones por las cuales llegamos a ese punto.
No es tan solo querer hacer un cambio de vida ante tu pareja, sino más bien, buscar un punto de reencuentro donde ambos simplemente se conecten.
Muchas veces nos concentramos en ver los fallos del otro y no ver los nuestros.
Pero además de enfocar donde nosotros fallamos es también querer buscar las cosas positivas por las cuales elegimos a esa persona como nuestra pareja.
Hay personas que prefieren tener una posicion muy pasiva esperando que el otro los salve de su desamor y esto es un error, pues es nuestra responsabilidad salvar la relacion o dejarla morir.
¿Por qué es tan común?
Ocurre porque las parejas se estancan y no crecen dentro de la relacion. Veo como dia a dia las parejas se preocupan más de las cosas materiales y del crecimiento laboral y olvidan su crecimiento personal y marital.
Tambien ocurre porque al tener hijos se convierten en excelentes padres pero se olvidan de que son complices del amor y que por lo tanto hay que alimentarlo con pequenos detalles en el dia a dia.
Causas del desamor.
· Cuando deja de existir la comunicacion y simplemente nos decimos las cosas del dia a dia sin expresar nuestras emociones.
· La falta de deseo pues la pareja entiende que simplemente no existe la pasion.
· La rutina y el aburrimiento.
· Cuando dejamos de hacer proyectos en comun.
· El dejar de admirar a nuestra pareja.
-¿En quienes se da más, en hombres o mujeres?
Se da mas frecuente en hombres que en mujeres y esto tiene un componente cultural, en donde al hombre se le permite al momento de sentirse apagado en la relacion buscar fuera de casa lo que necesita.
-¿Cómo puede una persona salir de ese circulo vicioso?
No es un circulo vicioso, es mas bien un desgane, es no ver razon para el cambio y si la persona que siente el desamor no hace el intento de recuperar el amor apagado entonces vemos como la relacion vuelve a caer en un vaiven emocional, donde ambas partes sufren muchisimo y la desmotivacion es mas fuerte de su parte y en su pareja vemos una desesperacion mayor.
-Cuáles son los consejos más saludables para este tipo de casos?
Si estas pasando por el desamor de tu pareja, no es suficiente con querer hacer miles de cambios fisicos en ti, ni querer llevar el romanticismo del inicio de la relacion a su maxima potencia, es mas una cuestion de tu pareja, pues no basta con tu sacrificio, mas bien debes tomar un comportamiento de querer hacer lo necesario para recuperar ese amor, pero nunca debes perderte en el otro ni esperar que esten contigo por culpa o pena o por los anos que han transcurrido juntos.
Si por el contrario eres tu que estas sintiendo el desamor por tu pareja, debes centrarte en determinar que fue lo que causo el desinteres.
No seas juez y parte, recuerda que siempre que existen problemas en una relacion es porque ambos tienen culpa y por lo tanto lo importante es buscar una solucion.
Antes de pensar en el rompimiento debes darte la oportunidad de revivir el amor, si luego de tus intentos sientes que no es posible entonces debes tomar la decision de terminar con la relacion.
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10:22 p. m.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Carta a mi Vida

Hola... nunca te había escrito porque tal vez nunca te había prestado atención ahora me doy cuenta lo importante que eres para mi, es que pienso que la vida hay que vivirla como si fuera el ultimo segundo de la existencia, pero yo creo que no debe ser así, debo tener una expectativa mas amplia, debo cuidarte porque solo te tengo a ti, somos uno solo, una unidad indivisible, algo que solo Dios puede separar, sabes...? hemos tenido momentos dificiles que a veces me han llevado a crear malos pensamientos en mi cabeza, pero también hemos disfrutado las mas grandes alegrías... como por ejemplo, a mi padre, a mi madre y a mi hermano, y todas aquellas personas que nos han brindado un momento hermoso.
Hay veces que siento que nuestro destino se nubla y que no hay salida, sin embargo creo también que con tu apoyo siempre saldremos adelante, tomar conciencia de que no te puedo rechazar fue duro, porque quería disfrutar de esas "cosas" y "momentos" sin importar que tu estuvieras allí, pero al fin comprendí que tenemos que seguir adelante, que temer al futuro no es una opción que debamos tener, que debemos reír cada vez que podamos, que no podemos ser un obstáculo para nadie, que tenemos que caminar de la mano, que debemos aceptar nuestras derrotas y disfrutar los triunfos, que debemos amarnos como siempre lo hemos hecho; porque... yo te amo, y nunca voy a permitirnos desfallecer en el intento de ser felices.
Gracias por estar a mi lado y soportar conmigo las tristezas, pero también te doy las gracias por disfrutar conmigo esas alegrías.
...y como dice ese poema
"Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto."
Gracias vida mía.
De: Luis Eduardo: lebaco@gmail.com
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A las
6:26 p. m.
Y... Si Yo Cambiara
Si yo encontrara lo positivo en todos... ¡con qué alegría me comunicaría con ellos!
Si yo cambiara mi manera de actuar ante los demás... los haría felices.
Si yo aceptara a todos como son... sufriría menos.
Si yo deseara siempre el bienestar de los demás... sería feliz.
Si yo criticara menos y amara más... cuántos amigos ganaría.
Si yo comprendiera plenamente mis errores y defectos y tratara de cambiarlos... ¡cuánto mejoraría mi hogar y mis ambientes!
Si yo cambiara el tener más por el ser más... sería mejor persona.
Si yo cambiara de ser Yo, a ser Nosotros... comenzaría la civilización del Amor.
Si yo cambiara los ídolos: poder, dinero, sexo, ambición, egoísmo y vanidad definitivamente por: Libertad, Bondad, Verdad, Justicia, Compasión, Belleza y Amor... comenzaría a vivir la verdadera felicidad.
Si yo cambiara el querer dominar a los demás por el autodominio... aprendería a amar en libertad.
Si yo dejara de mirar lo que hacen los demás...tendría más tiempo para hacer más cosas.
Si yo cambiara el fijarme cuánto dan los otros para ver cuánto más puedo dar yo... erradicaría de mí la avaricia y conocería la abundancia.
Si yo cambiara el creer que sé todo... me daría la posibilidad de aprender más.
Si yo cambiara el identificarme con mis posesiones como títulos, dinero, status, posición familiar... me daría cuenta de que lo más importante de mí es que Yo Soy un Ser de Amor.
Si yo cambiara todos mis miedos por Amor... sería definitivamente libre.
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A las
6:08 p. m.
Si Yo Cambiara
Si yo cambiara mi manera de pensar hacia los otros...
los comprendería.
Si yo encontrara lo positivo en todos.
¡Con qué alegría me comunicaría con ellos!
Si yo cambiara mi maner de actuar hacia
los demás...Los haría felices.
Si yo aceptara a todos como son
sufriría menos.
Si yo deseara siempre el bienestar de los demás... Sería feliz.
Si yo criticara menos y amara más...
¡Cuántos amigos ganaría!
Si yo comprendiera plenamente mis errores
y defectos...Sería humilde.
Si al comprender plenamente mis errores
y defectos, tratara de cambiarlos...
¡Cuánto mejoraría mi hogar y mis ambientes!
Si yo cambiara de ser YO a ser NOSOTROS
Comenzaría la Civilización del Amor.
Si yo cambiara los ídolos de poder, dinero, sexo, definitivamente por DIOS...
Comenzaría a vivir la verdadera felicidad.
Si yo amara al MUNDO, lo cambiaría...
Cambiando YO.
Cambiando YO... Cambiaría al Mundo.

los comprendería.
Si yo encontrara lo positivo en todos.
¡Con qué alegría me comunicaría con ellos!
Si yo cambiara mi maner de actuar hacia
los demás...Los haría felices.
Si yo aceptara a todos como son
sufriría menos.
Si yo deseara siempre el bienestar de los demás... Sería feliz.
Si yo criticara menos y amara más...
¡Cuántos amigos ganaría!
Si yo comprendiera plenamente mis errores
y defectos...Sería humilde.
Si al comprender plenamente mis errores
y defectos, tratara de cambiarlos...
¡Cuánto mejoraría mi hogar y mis ambientes!
Si yo cambiara de ser YO a ser NOSOTROS
Comenzaría la Civilización del Amor.
Si yo cambiara los ídolos de poder, dinero, sexo, definitivamente por DIOS...
Comenzaría a vivir la verdadera felicidad.
Si yo amara al MUNDO, lo cambiaría...
Cambiando YO.
Cambiando YO... Cambiaría al Mundo.

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A las
4:46 p. m.
Si Yo Cambiara un Poquito...
Si yo cambiara mi manera de pensar hacia mis semejantes, seguramente me sentiria un poquito mas tranquilo.Si yo cambiara mi manera de actuar ante las otras personas, probablemente los haría un poquito mas felices, y, hasta comprensivos.
Si yo aceptara a todas las personas, tal como son, posiblemente sufriría un poquito menos.
Si yo me aceptara tal como soy, corrigiendo un poquito todos mis defectos, seguramente mejoraría mi hogar, y hasta el medio ambiente.
Si yo comprendiera un poquito más todos mis errores, comenzaría a ser una persona un poco mas humilde.
Si yo deseara el bienestar para las demás personas posiblemente yo me sentiría un poco más feliz.
Si yo encontrara lo positivo en todos mis semejantes, esta vida sería un poquito mas digna de ser vivida.
Si yo amara un poco más a este mundo... lo cambiaría un poquito.
Si yo me diera cuenta de que al hacer daño,. el primer lastimado seria yo y ... mi familia saldría un poquito adolorida.
Si yo criticara un poquito menos... podría amar un poquito más.
Si yo cambiara un poquito más...
El mundo mejoraría un poquito mas !!!
Por lo tanto no son los otros quienes deben cambiar, soy yo quien debe comenzar a hacerlo.
Si yo aceptara a todas las personas, tal como son, posiblemente sufriría un poquito menos.
Si yo me aceptara tal como soy, corrigiendo un poquito todos mis defectos, seguramente mejoraría mi hogar, y hasta el medio ambiente.
Si yo comprendiera un poquito más todos mis errores, comenzaría a ser una persona un poco mas humilde.
Si yo deseara el bienestar para las demás personas posiblemente yo me sentiría un poco más feliz.
Si yo encontrara lo positivo en todos mis semejantes, esta vida sería un poquito mas digna de ser vivida.
Si yo amara un poco más a este mundo... lo cambiaría un poquito.
Si yo me diera cuenta de que al hacer daño,. el primer lastimado seria yo y ... mi familia saldría un poquito adolorida.
Si yo criticara un poquito menos... podría amar un poquito más.
Si yo cambiara un poquito más...
El mundo mejoraría un poquito mas !!!
Por lo tanto no son los otros quienes deben cambiar, soy yo quien debe comenzar a hacerlo.
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A las
4:38 p. m.
sábado, 19 de junio de 2010
El Zorro Estresado y Las Verdes Uvas
El zorro tenía hambre y las uvas que aparecieron en su camino emergieron providencialmente como el medio ideal para saciar su necesidad. Pero su fuerza y su agilidad no le bastaron para alcanzar el jugoso racimo que colgaba de la rama más baja de la vid. En esas circunstancias, se vio obligado a desistir y a marcharse, murmurando con desdén que a fin de cuentas el ansiado fruto todavía estaba verde. Esta fábula es bastante conocida y, con seguridad, casi todos la leímos de niños. La consabida moraleja, como es fácil recordar, nos prevenía contra el orgullo, el que nos incita a simular no necesitar lo que no podemos obtener, en vez de admitir nuestras limitaciones. Tantos años han pasado desde la primera vez que la leí y recién ahora comprendo que el pobre zorro no estaba tan desencaminado como nos hicieron creer. A su manera, sólo buscaba defenderse de la agitación, la aflicción y el desánimo, emociones dolorosas que suelen derivarse de la frustración de un deseo.
Si el zorro accediera a recibir un tratamiento terapéutico para controlar esa sensación de agobio provocada por metas muy anheladas que no se logran alcanzar a pesar de los intentos, algo que suele llamarse estrés, quizás le aconsejarían regular mejor sus expectativas. En realidad, si quisiera evitarse en adelante sufrimientos inútiles, debería aceptar que no todo lo que se desea puede ocurrir inevitablemente, por más necesario y justo que lo sienta.
Ahora bien, en honor a la verdad, el zorro es un animal que nunca deja de poner esfuerzo en obtener lo que necesita, ni de creer que puede alcanzarlo. Digamos, no deja en manos de terceros o de la suerte lo que puede lograr por sí mismo. Siendo esto muy conveniente, habría que explicarle al zorro de todos modos que las expectativas por obtener algo nacen de las capacidades que creemos tener para hacer bien todo lo que se necesita hacer para lograrlo. Y que los problemas surgen cuando evaluamos mal nuestras posibilidades o nuestros desafíos y creemos tener más capacidad de la que realmente poseemos o que el camino que nos conduce a la meta es menos complejo de lo que parece.
Seis maneras de estresarse al estilo del zorro
Es entonces cuando nuestras expectativas se inflaman y a tal extremo, que terminan sobrepasando largamente nuestra capacidad de realizarlas. Cuando el zorro incurre en este error, se producen una de seis situaciones posibles o una combinación fatal de varias de ellas. Veamos una por una:
TIEMPO. El zorro espera alcanzar sus metas en plazos más breves de los que está en posibilidad de lograr. Entonces, como lleva prisa, quiere alcanzar las uvas de un solo salto, pero no lo consigue y debe dar otro y otro más, y a la frustración de no obtener lo que busca le agrega la angustia por el tiempo perdido, algo que lo irrita todavía más y después lo deprime.
AUTOSUFICIENCIA. El zorro espera alcanzar sus metas como resultado de su esfuerzo solitario, prescindiendo de todo apoyo y del rol que pueden o necesitan cumplir los demás. Luego, el zorro no cree requerir, por ejemplo, la colaboración del cuervo, que está parado justo sobre la rama de la que pende el racimo, y en vez de persuadirlo prefiere echarse sobre sus hombros toda la responsabilidad, preparándose sin saberlo para sufrir en desolación no sólo la experiencia del fracaso sino también de la culpa.
DELEGACION. El zorro delega en terceros la posibilidad de obtener lo que espera, sin verificar la capacidad, la disposición o la facilidad del delegado para hacer lo que le pide o para hacerlo bien y a tiempo. Por ejemplo, le pide al cuervo parado sobre la rama que, por favor, corte de un picotazo el tallo del racimo que desea obtener y lo vigile cuando caiga al suelo, mientras el va por un poco de agua al arroyo próximo. Si al regresar ve que el cuervo no hizo lo que le pidió o lo hizo a medias, pues cortó pero no vigiló el susodicho racimo y fue devorado por otros animales o por el propio cuervo, el zorro se frustrará y luego atribuirá encolerizado toda la responsabilidad de tal desenlace al pájaro rapaz.
PERFECCIONISMO. El zorro espera alcanzar sus metas de un modo más completo y perfecto del que puede garantizar en las condiciones realmente disponibles. Eso le pasa, por ejemplo, cuando se propone alcanzar no uno sino todos los racimos que penden de esa rama, pues no le cabe en la cabeza que alguien como él deba conformarse con hacer las cosas a medias. Ciertamente, al aumentar sus expectativas, multiplica las exigencias y por lo tanto sus esfuerzos, tanto como el tiempo necesario para lograr su objetivo. Si no lo logra, la decepción que sufrirá será mucho mayor. Y si lo logra, las cosas que debió sacrificar para hacerlo de este modo pueden pasarle la factura.
SATURACION. El zorro espera alcanzar sus metas manteniendo todo el tiempo sus manos en la tarea, sin soltarla un solo instante. Es así que decide acampar al pie de la vid ensayando sus mejores saltos mañana, tarde y noche, postergando el sueño y el descanso, poniendo entre paréntesis todas sus demás necesidades, a fin de conseguir este propósito. De esta manera se alista a agregarle a la frustración, el agotamiento producto de un esfuerzo ininterrumpido y las consecuencias, objetivas y emocionales, derivadas del aplazamiento continuo de otras obligaciones no menos importantes.
DESMESURA. El zorro espera alcanzar, al mismo tiempo, más metas de las que está en posibilidad de cumplir. Peor aún, multiplica una o varias de las expectativas anteriores por cada nueva meta que se agrega. Digamos, por ejemplo, que no sólo espera obtener las uvas menos inaccesibles del árbol, sino que además espera llevar racimos extras para sus pequeñas crías, espera también terminar el día sin más agitaciones de las que ya tuvo, llegar temprano a su madriguera y hasta procurarse alguna perdiz en el camino para balancear su dieta. Si obtener lo primero ya le resulta difícil y le requiere una dedicación bastante mayor de la que supuso, la posibilidad de obtener todo lo demás se pone en riesgo, sobre todo si esperaba lograrlo en un solo día. Y mientras más altas y múltiples son las expectativas creadas, mayor es la decepción y el dolor de no lograrlas.
Consejos terapéuticos
Al zorro habría que explicarle entonces que el estrés del que busca protegerse nace de sus expectativas. Y, a su vez, que sus expectativas pueden explicarse a partir de la evaluación que hizo de sus posibilidades, objetivas y subjetivas, de lograr esa meta; de la certeza que le brotó respecto de la eficacia de sus propios esfuerzos; y de su optimista predicción acerca de la probabilidad de lograrla.
A su favor, habría que decirle también que a él le ocurrió lo que a cualquiera de nosotros podría pasarnos en cualquier circunstancia parecida: hacer una mala evaluación de las propias posibilidades, sea por desinformación o a causa de una emoción. Si fuese por lo segundo, es porque cualquier emoción de la que no tengamos plena conciencia podría inducirnos a esperar más de lo posible, desde el miedo, la vergüenza o la culpa, hasta el orgullo, la rabia, la euforia o simplemente el amor. Si nuestras expectativas crecen hasta traspasar los límites del realismo, nuestros esfuerzos por darles cumplimiento se vuelven una fuente inagotable de estrés.
Ciertamente, este desbalance entre lo que esperamos obtener y lo que podemos lograr, puede permanecer invisible ante nuestros ojos hasta que nos estrellemos con los muros que no fuimos capaces de advertir. Aunque, en verdad, también podría seguir siendo esquivo a nuestra mirada si, a pesar de la frustración, optamos por sacudirnos de toda responsabilidad. Es decir, si elegimos explicar el fracaso por los errores de otros o simplemente disimularlo, desvirtuando el valor de las metas que perseguíamos, diciéndonos, por ejemplo: están todavía demasiado verdes.
Como todos sabemos, el zorro eligió hacer esto último. Habría que desaconsejarle volver a emplear en adelante un artilugio como ese, pues no lo previene contra la posibilidad de nuevas frustraciones. Pero habría que justificarlo en su necesidad de huir del abatimiento, la vergüenza o la furia asociados a su fracaso. Son emociones legítimas pero a las que no conviene abandonarse, porque nublan la mente y no ayudan a tomar buenas decisiones. Más le valdría respirar profundo, recuperar la calma, volver a evaluar la situación y replantear sus expectativas. Tiene derecho a querer las uvas, pero debe abrir los ojos a los muy diversos caminos que podrían conducirlo a ellas. Y si acaso ninguno estuviera realmente a su alcance, deberá aprender a aceptar que no sólo de uvas vive el zorro y que la felicidad también viene en recipientes que no incluyen en su composición ningún derivado de la vid. Claro, hay una pequeña diferencia de sabor, pero se puede vivir sin eso.
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A las
4:04 p. m.
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