"Un amigo es aquel que lo sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo".

Kurt Cobain
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jueves, 11 de agosto de 2011

Sentado en un Rincon

Sentado en un rincón de mi vida, viendo pasar a las personas, me di cuenta que mientras yo lloraba por mis heridas pasadas y por el daño que otros me hicieron, el resto del mundo seguía girando.

Que mientras yo me quejaba por mis errores y suspiraba por mis pérdidas, el mundo seguía girando.

Que mientras yo me lamentaba por lo que no pudo ser, por los amores perdidos, por el tiempo desaprovechado, por los viajes sin hacer, por las comidas sin probar, el mundo seguía girando.

Que los demás siguieron su camino, avanzando, creciendo, y yo me quedé sentado, esperando consuelo, alguien que me levantara o tal vez una solución a mis problemas.

Que mientras no podía recordar la última vez que fui feliz sólo por serlo y agradecer la vida que tengo, el resto del mundo seguía girando.

Que la vida me pasaba y yo me perdía oportunidades mientras el mundo seguía girando.

Hasta que un día decidí levantarme y seguir mi propio camino, darle a cada persona y a cada instante su justo valor, sonreír más seguido, abrazar más fuerte y querer con más ganas.

Decide vivir y contarles lo que es estar sentado en un rincón, al margen de tu propia vida mientras el mundo sigue girando.

¿Que Hacer con la Ratas?

Después la Segunda Guerra Mundial, un joven piloto decidió hacer una peligrosa y larga travesía, utilizando un pequeño avión monomotor. El reto era grande y requería de mucha energía y concentración. Avanzado en su viaje, sus instrumentos comenzaron a comportarse en forma extraña y, al investigar, se dio cuenta que llevaba una rata en el avión, que estaba royendo los cables.

Esto causaba que los instrumentos dieran lecturas incorrectas, lo cual probablemente tendría como consecuencia que el piloto tomara decisiones equivocadas, que, en su posición, serían fatales. En ese instante recordó algo que le había enseñado su instructor:

- Cuando encuentres ratas en tu vuelo, en vez de gastar tu energía y ponerte en peligro peleando con ellas, ¡elévate! Elévate lo que más que puedas, las ratas no resisten la altura.

Algunas veces tenemos pensamientos y emociones que son como esas ratas. Las ratas en la muchas ocasiones sólo son los fantasmas creados por nuestros miedos. Sólo toma distancia del suelo. Tu pasión es la gasolina de tus sueños, úsala para mirar hacia lo que quieres y no te distraigas mirando hacia lo que no quieres.

Recuerda que puedes dirigir tus controles hacia un universo entero de posibilidades. En vez de estar ocupado y preocupado con una rata, siéntete orgulloso de no dejarte sacar de tu rumbo. Piensa que cuando llegues, no querrás recordar que te gastaste la mitad de tu viaje demostrándole a las ratas quién era el piloto. Recordarás, una vez más, como supiste dejar atrás los obstáculos.

Vuela alto, tan alto como tus sueños, y cuando sientas los vientos y los peligros, no mires para abajo, siempre mira hacia arriba, porque ese es el sitio al que perteneces.

Luis Castellanos

Infidelidad. El Estrés de Ser Tres

Las relaciones de Pareja son algo que a todos nos interesa, puesto que todos tendemos, hemos tenido o tenemos relaciones de pareja, bien sea hombre-mujer, hombre-hombre o mujer-mujer. Todas las reflexiones que puedan salir sobre este tema son de interés general, no solo lo que pueda decir yo al respecto, sino lo que todos podamos aportar.

Es impresionante como el papel del infiel no es tan fácil como muchos podemos pensar; los infieles, hombres y mujeres, viven paranoicos y hacen malabares para ocultar sus huellas.

Entre estos están: Preservativos bien escondidos, limpieza exhaustiva de “huellas”, control de gastos, que no atiendan celulares, reuniones imprevistas, cansancio exagerado. Todo esto forma parte de los ritos cotidianos que debe construir un infiel… si quiere que nada se note, claro.

La vida de un infiel se resume en: “andar de trampa”. Pero cuando hablamos del infiel hablamos tanto de hombres como de mujeres. Contrariamente a lo que el colectivo social piensa, las mujeres también engañan. Ambos sexos tienden alguna vez en su vida a probar el fruto prohibido.

De hecho la palabra casamiento ya augura un mal futuro. Si se la divide en dos, surgen dos nuevas palabras: “casa” y “miento”. Pero este tema no solo involucra a los casados, también los novios o novias pueden ser infieles. La palabra novio posiblemente derive de “nobus” que significa velo de novia. Aquel que se usa para que no se les vea la cara o bien para que vean turbio. Pero como la idea es que lo turbio no se note, los infieles hacen malabares para ocultar sus aventuras también.

Una de las mil excusas son: reuniones de trabajo, descompostura del auto, reuniones con amigos…

Las excusas para cuando la infidelidad se vuelve una adicción van desde una simple reunión laboral hasta un viaje de fin de semana.

La experiencia de aquellos que se dedican a ser infiel cuentan que cuanto más larga y más afianzada es la infidelidad las excusas que se barajan son cada vez más elaboradas. Al principio les alcanza con una escapada fácil de ocultar pero a medida que la relación se va formalizando ya no se conforman y quieren pasar más tiempos juntos. Eso implica mentiras premeditadas.

En relación a la rutina de los infieles estos tienen su propia teoría: los amantes jóvenes suelen tener encuentros más frecuentes. Por el contrario, los más veteranos se ven menos veces.

Según el especialista Mariolino los jóvenes buscan hacerse escapadas en todo momento. En horario laboral, en el almuerzo…cualquier momento es bueno para escaparse. Por semana tienen, mínimo, 2 encuentros. Los más adultos, en general se ven cada 15 días. No tienen tanta intimidad.

Prefieren excusarse con salidas al campo, encuentros con amigos, salidas de juego…algo un poco más relajado.

Sin embargo, no todo es color de rosa, la infidelidad también estresa, como es el caso de fumar mucho, masticar todo el tiempo algo, mirar mil veces para el mismo lado. Vivir de trampa no es tan fácil. Los infieles se vuelven un poco paranoicos.

Los hombres llegan al estacionamiento y en vez de subirse a su auto, se toman un taxi por si los siguen. Las mujeres, caminan y miran cada dos metros para atrás con la idea que su pareja puede estar ahí.

Los principales síntomas y rasgos del infiel son en relación a la disminución de las relaciones sexuales con la pareja oficial, la distracción, discusiones sin sentido, mayor producción en cuestión de imagen, son algunas de los síntomas que se evidencian ante la pareja cuando alguno “se está tirando una cañita al aire”.

Para la licenciada en Psicología Moisín, la inmadurez afectiva, la falta de diálogo en la pareja y la idealización son características del infiel. Sin embargo, aclaró que dentro de estos parámetros cada persona actúa de manera diferente.

En lo que a la idealización se refiere, muchos son los que ven a sus parejas como perfectas, pero cuando esta fantasía cae, buscan afuera aquello que dejó de responder a sus ideales. En este caso, para Moisín, hay que procesar la idealización. Es decir, “entender que la persona que tenemos al lado no es perfecta y que puede ser amada”, explicó la psicóloga.

Para finalizar:

Lo cierto es que el mito popular sostiene que de la muerte y la infidelidad no se salva nadie… por eso, si ya caíste en ser infiel o piensas serlo no seas Desleal…


Adela Tannous

. . .

Esta vez no te voy a decir lo mucho que te quiero,
al contrario solo pretendo que lo sepas,
no te diré cosas cursis ni nada por el estilo;
al contrario solo te diré que eres mi amig@
y seguirás siéndolo el resto de mi vida,
que si me equivoque una y mil veces te pido perdón,
que si no supe estar cuando me necesitaste,
me perdones, no fue con intención.

Sabes que eres importante en mi vida,
que sin ti estaría perdid@,
y que desearía estar contigo,
ahí en donde estas ahora, pero creo que estas muy lejos
además de que mis diferentes ocupaciones no me lo permiten,
que desearía tanto poder decirte tantas cosas…
como que… me haces falta, que te extraño
y que no es necesario hacerlo porque lo sabes,
perdóname por no estar ahí,
pero sabes que siempre estaré para ti
hoy aquí quiero que sepas que te necesito
y que quiero que necesites de mi todos los días
al menos así me sentiría un poquito útil.


A pesar de todo
sabes eres la única persona a la que le importe
cuando caí, y a la única a la cual le agradezco
me haya ofrecido su mano y me ayudo a levantarme
la única… que me ofreció su hombro para llorar
la única… que estuvo ahí cuando me sentí morir
me devolviste las ganas de vivir y sentir
te quiero y no te olvido
aunque ya no este ahí contigo

Adela Tannous

Deber y Querer

Había una vieja bicicleta en casa, colgada siempre de un lado en el estrecho patio colindante a la cocina. Uno de mis pasatiempos favoritos era darle vueltas a la rueda delantera para verla girar y girar. Cuando el movimiento amainaba, mi mano se encargaba de hacerlo reanudar, permaneciendo extasiado por eternos minutos contemplando sus revoluciones. Ignoro cuál pudo haber sido el subyugador misterio de las vueltas sin fin de aquel aro oxidado, pero me sentía cautivo de ellas. Ha pasado el tiempo y esa rueda añorada pareciera seguir girando, aunque ya no forma parte de un juego ni soy quien la hace girar. Ahora soy el que gira y gira atrapado entre sus rayos bajo el impulso de una mano invisible, que no es la mía.

Hay una verdad que no se puede rehuir ni aligerar. Muchos de los que estamos disgustados con el mundo y trabajamos sin descanso para reinventar la manera de habitarlo, estamos subidos en el mismo barco y formamos parte de una misma tripulación. Como el destino de la nave es Ítaca, el osado viaje impone obligaciones comunes que no cabe eludir. Pero el camino es fascinante, aleccionador, arriesgado, misterioso, y no existe una sola manera de vivir la travesía o de enfrentarla y aprender de ella. Hay que ayudar a mantener el barco en rumbo y hay que luchar contra los cíclopes, sobre todo con los que se meten en tu alma haciéndote sentir más grande de lo que en verdad eres, pero necesitamos permitirnos a la vez visitar los emporios de Fenicia o a los sabios ancianos de Egipto. No podemos dedicarnos sólo a remar y remar.

Según Kavafis, necesitamos también del nácar y el coral, de todos los asombros de la ruta, pues debemos llegar enriquecidos al destino que buscamos conquistar. El asunto es que no siempre nos parece eso posible y hasta nos sentimos atrapados a veces en un dilema moral. Hay responsabilidades que pesan sobre tus hombros por su gravedad o por la importancia que tienen, hay otras que te agobian por la velocidad que te demandan, hay varias que se sufren porque se suman y se juntan en el tiempo, hay algunas que abruman porque te exigen algo más de lo que puedes dar de ti mismo, y también hay las que doblegan tus espaldas por reunir todas las cualidades anteriores en una sola o en varias tareas a la vez.

Y si todas ellas son de algún modo ineludibles y aportan a tu vida o a la vida de los demás no sólo un beneficio sino el valor del deber cumplido, pero no atraviesan plenamente la zona de tus deseos, puedes agregar un punto más a ese estado sordo de desasosiego que no logras ahuyentar ni en tus periodos de tregua.

Luego, no querrás bajar en ningún puerto, ni desear siquiera el ámbar o el ébano para deleite de tus ojos. Por lo mismo, tampoco creerás correcto ocupar el lugar del ilustrador de la ruta, el del cronista o del narrador de aventuras, ni el del cocinero exquisito, del avizorador de horizontes, del trovador más diestro en las artes del laúd o el de sagaz consejero del capitán. Sentirás que sólo hay un puesto verdadero para llevar la embarcación a la tierra prometida o que sólo hay un sitio disponible para ti. Y no te será fácil descubrir que tan importante como encontrar tu lugar en el trayecto, es aceptar que hay más de uno a la medida de tus dones y tus expectativas.

Al final, quizás ni el aro de mi vieja bici fue un simple objeto de mis juegos infantiles ni yo un juguete inerte de los movimientos apremiantes del aro imaginario de mis compromisos adultos. Porque siempre habrá dinámicas que yo pueda generar desde el corazón y otras a las que deba sumarme con no menos ilusión e intensidad, y en ambos casos con la misma necesidad e igual derecho. Encerrarnos en sólo una de ambas posibilidades puede ser lo que termine empobreciéndonos o dejándonos a merced de la culpa.

Aceptarlo, claro está, tampoco eliminará el conflicto de vivir varias vidas en una y en el mismo cuerpo, como en la canción del pirata de Joaquín Sabina. Pero al menos extinguirá el tormento de sentirnos traicionando a Ulises el día que queramos soltar el remo por un rato, para convertir a Ítaca en una sencilla canción de amor.
Wizard Animation

Vista Áerea de Jaén - Perú


 
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